Luis Manuel Ferreras
Santo Domingo, RD. – La producción audiovisual “Viejo Pero No Pend3j0”, liderada por el joven creador Joel Disla y protagonizada por el carismático Billy Berroa, se ha convertido en un fenómeno de alcance masivo, alcanzando a más de un millón de espectadores en tiempo récord. Más allá de su tono de comedia y crítica social, el proyecto representa un hito en el cine digital dominicano, evidenciando el poder de las nuevas plataformas como escenario para cineastas emergentes.
Disla y su equipo asumieron el reto de crear, producir y difundir su propuesta sin depender de grandes presupuestos ni de la aprobación de la industria tradicional. Con determinación y creatividad, apostaron por YouTube como espacio de distribución, demostrando que esta plataforma es hoy el mayor semillero de talentos para videógrafos y narradores de historias a nivel global.
El proyecto destaca por el valor de atreverse a publicar. Según sus realizadores, la clave estuvo en pasar de la idea a la acción, enfrentando la vulnerabilidad de mostrar su visión al mundo y exponerse tanto a críticas como a aplausos. Ese paso, que muchos temen dar, se convirtió en el motor de un éxito que hoy trasciende fronteras.
La producción no solo refleja talento, sino también criterio y determinación. El equipo supo conectar con la audiencia a través de un humor auténtico, personajes reconocibles y situaciones propias de la cultura dominicana, alejándose de fórmulas extranjeras para hablar en un lenguaje cercano. A esto se suma el enorme esfuerzo de realizar dos cortometrajes de más de 30 minutos, implicando largas jornadas de escritura, rodaje y edición, todo con recursos limitados pero con una visión clara.
Para los expertos en comunicación y audiovisual, “Viejo Pero No Pend3j0” es una muestra de que ya no se trata únicamente de “hacer videos para internet”, sino de hacer cine para una audiencia global. El celular, la cámara y la edición digital se han convertido en herramientas que democratizan el arte de contar historias, dando paso a una nueva generación de cineastas.
El caso de Joel Disla se erige también como inspiración para futuros creadores. Su trayectoria demuestra que el verdadero fracaso es no intentarlo y que el público está a la espera de nuevas historias. Con coraje, visión y perseverancia, cualquier proyecto puede encontrar su espacio, sin importar el tamaño del equipo técnico o la inversión inicial.
*Redactado con información de Ramón Arturo Herrera Rijo.
